Editorial

Pensando en la década que avanza

Nuestra facultad se acerca a sus diez años de vida, debo decir que al menos en mi mente ya lleva más que ese tiempo y siento que es momento de reflexionar sobre lo recorrido, sobre donde nos encontramos y más importante aún, sobre los caminos que podremos tomar.

Este reto académico está ahora indisolublemente unido al de nuestros egresados y al del equipo que día a día adelanta esta difícil tarea y se debe asumir de cara a un momento de la historia, que considero de transición, en el entorno en el cual desarrollamos nuestra actividad, a la cual tendremos que darle perspectivas frente al futuro y sus cambiantes circunstancias; algunas de estas cambiando ahora de manera veloz y donde aún no se vislumbran caminos definidos. Los principales y más pertinentes ámbitos donde se están dando estos cambios son:

• Un plan de desarrollo para el país que se conciba como política de estado, no sólo de gobierno, para lo cual se han de consolidar los cambios en la estructura del estado recientemente propuestos y aún sin desarrollar, dentro de la cual el diseño, como oficio que se desarrolla en un contexto económico, social y tecnológico, debe ir mucho más allá que una pequeña oficina burocrática que tiene como razón de ser sólo propender por sí misma y debe pasar a ser un instrumento de planeación estratégica, de desarrollo y definición de proyectos, servicios y productos al alcance de la población.

• La implementación de I+D+i por parte del Estado con políticas claras para su administración, marco legal y fomento en las empresas y academias bastante incipiente, donde no se sabe cuáles son las metas ni los compromisos por ninguno de los actores. En aspectos como gestión del conocimiento y cumplimiento y gestión adecuada de los derechos de propiedad intelectual, se deben definir ámbitos de investigación aparte de los necesarios y complejos de la ciencia básica complementarios con temas como la creación, el desarrollo transdisciplinar o la innovación.

• La educación, con una ley de educación superior pendiente por desarrollar para nuestro país; donde no se ha comentado una palabra sobre nuevos formatos de enseñanza / aprendizaje que utilicen estrategias de pensamiento de diseño como una herramienta que aporte valor a una formación enfocada no solamente en la competitividad laboral sino que también en la construcción de una vida de calidad, no solamente para cada individuo sino potenciando la capacidad de aportar al país de manera proactiva y sinérgica para su desarrollo integral. Esto desde los niveles de formación básica hasta los superiores.

• El compromiso con la sostenibilidad, entendido este reto de manera integral, observando que las condiciones técnicas, políticas, económicas y sociales actuales afectan el entorno de desarrollo de las mismas y que la sostenibilidad se debe construir desde estas condiciones con particular atención al reto tecnológico que nos supone el planeta en sí mismo con problemas como cambio climático, superpoblación, agotamiento de recursos entre otros.

• El cambio sin horizonte definido en los modelos económicos mundiales agotados en parte por la corrupción inherente a la actividad especulativa, al cobarde rol del Estado frente a los mercados, al cada vez mayor tamaño y poder de las transnacionales sobre los estados nacionales y su función de proteger y servir a sus propios ciudadanos. Esto disfrazado de globalización cuando se plantea solamente como una pista abierta para el flujo de materias primas, de mercancías y conocimientos en las direcciones y con las características que convengan a los centros de poder.

• La nueva geopolítica global con los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) como grandes actores y entre ellos al Brasil como potencia regional protegiendo ante todo sus propios intereses y a una China como nuevo gran jugador del escenario mundial actuando de maneras cada vez mas invasivas e insostenibles para los demás países como se evidencia ya en África y se proyecta sobre Sudamérica.

Estos retos contextuales nos suponen un cambio en la manera cómo podremos abordar las disciplinas y oficios que pueden ser de nuestra competencia, las formas como se pueden desarrollar, las condiciones de su accionar y el rol que deben tener.

Para todo esto de manera mínima debemos lograr:

• Un diseño honesto, transparente en su función social que no tenga como utilidad servir a un sistema agotado sino que permita encontrar nuevas maneras de resolver las condiciones de la vida cotidiana en sus aspectos funcionales, aportando desde la estética y el uso a ser interfase entre las personas y su entorno social, económico, tecnológico y político.

• La capacidad de encontrar pertinencias especificas para el diseño en nuestro desarrollo adaptando y construyendo desde nuestra historia productiva, e implementando los avances tecnológicos que nos sean convenientes en las condiciones y escalas que nos permitan ensamblar un sistema productivo generador de servicios bienes de capital, de consumo y públicos acordes a nuestras necesidades y con proyección a otros ámbitos de transferencia.

• Debemos ser lo suficientemente flexibles para lograr responder ágil, consistente y coherente desde la academia con la formación de profesionales e investigadores que puedan asumir estos retos y variar con ellos, construyendo planes de formación y de oficios variados y complementarios.

Estos retos nos competen a todos, estudiantes, docentes, directivos y empresas afines a la facultad, es un equipo que debemos fortalecer y ampliar para lograr llevar a cabo esta difícil e interesante tarea, la cual ha de ser el norte que nos ayude a valorar y jerarquizar nuestras acciones; desde aspectos de planeación estratégica, pasando por las líneas de investigación que abordamos, hasta la perspectiva con la que resolvemos nuestros proyectos y desarrollos de diseño.

 
Juan Pablo Salcedo, D.I./M.A.
Decano de la Facultad de Diseño, Imagen y Comunicación
Universidad El Bosque
Bogotá, diciembre de 2011.

Última modificación: 15-12-2011 | Copyright Universidad El Bosque  | Licencia CC by-nc-sa