Editorial

La exigencia de la sociedad actual frente al quehacer de la investigación va más allá de la búsqueda del conocimiento por el conocimiento, supone que sus resultados han de verse reflejados significativamente en las dinámicas de la economía, la sociedad, el desarrollo y la cultura de un país y del mundo. Debido a que, en su proceso de autoevaluación, la universidad ha reconocido la importancia de preocuparse no sólo por la cobertura, sino por el incremento de la calidad de los servicios que ofrece, nos hemos comprometido totalmente con la implementación de un plan estratégico de transformación estructural, con el fin de encajar en el acelerado ritmo de la globalización. Este compromiso abre caminos interesantes y novedosos para los diseñadores y posibilita nuestra participación en ámbitos de acción importantes como parte del capital intelectual de la humanidad.

La facultad de Diseño, Imagen y Comunicación coincide con la preocupación del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (COLCIENCIAS) de conformar comunidades investigadoras activas que inviertan capital humano en el sector de la innovación para acercarse a los centros de I+D de las empresas, o inclusive formar el nuestro propio. Lo anterior con el fin de responder a las solicitudes de consumo de los mercados crecientes ya sea con el desarrollo de productos, la implementación de servicios, la formación de personas altamente calificadas para desempeñarse en el ámbito laboral o cualquier acción que desde el conocer del diseñador, repercuta en un cambio importante para el país.

Ya se están dando los primeros pasos hacia la caracterización de nuestra forma de investigar. Por un lado contamos con la consolidación de redes de conocimiento fuertes, involucrándonos decididamente en actividades de investigación - acción, y la capacitación del talento humano con altos estándares de calidad para incentivar la cultura de la investigación. Por el otro, trabajamos en nuestra creciente población estudiantil a partir de procesos de transferencia de conocimiento que se gestan dentro del ámbito académico y que son el producto de un cambio educativo que ayuda a delinear las estrategias para vincularlos cada vez más con el sector empresarial y sus necesidades.

Nada de esto es posible si en las dinámicas internas del ejercicio académico no se involucran experiencias de aprendizaje alimentadas por el conocimiento de las prioridades del país y desarrolladas con altísima calidad, en proyectos cuyo valor principal sea el diseño. Sabemos que obrar así nos abrirá caminos para lograr la integración de la universidad en acciones concretas que toquen al sector real, y nos permitan ser parte de los movimientos revolucionarios de ciencia y tecnología e incursionar en los procesos de internacionalización que afectan a la cultura material del mundo, así como a la aparición de nuevos valores humanos.

Mirando hacia afuera, abordar el camino hacia la competitividad por parte de nuestra universidad debe estar acorde a las políticas nacionales de competitividad y productividad, las cuales tienen como objetivo lograr la transformación productiva del país bajo tres vías: produciendo más (aumentando la productividad), produciendo mejor (aumentando la calidad) o produciendo nuevos productos (transformación productiva). Colombia pretende enfocar todos sus esfuerzos en el último objetivo. En el diagnóstico que se presenta en el documento CONPES relacionado, algunos de los ejes problemáticos que afronta el país, y que le impiden ser competitivo y que además atañe directamente a la academia, se relacionan con el bajo desarrollo en los procesos productivos, bajos niveles de innovación y acceso a las tecnologías, baja calidad y poca pertinencia en la educación, entre otras . Es por esta razón, que se desarrolló la política nacional para el fomento de la investigación e innovación en el país. En ella se pretende incentivar la formación de investigadores desde edades tempranas, la formación de centros de I+D, la financiación de proyectos, la consolidación de empresas de base tecnológica y la transferencia de los resultados de investigación a las empresas. Por otro lado, se hace necesario el fortalecimiento de la educación para el trabajo, que tiene incidencia en la modernización del aparato productivo del país, esto quiere decir, que la formación de los estudiantes debe estar directamente relacionada con los requerimientos laborales que tiene Colombia, y a su vez se debe proyectar a la demanda en sentido global. Todos los ámbitos desde el nivel técnico, pasando por el tecnólogo, profesional y los investigadores son importantes para la construcción de un país competitivo.

En el país, la mayor concentración de la producción investigativa está en Bogotá, Medellín, Barranquilla y el eje cafetero, que se han comprometido con la transferencia y desarrollo con el conocimiento producido a la par de la dinámicas de las regiones y que han tenido experiencias exitosas al buscar la innovación inter y transdisciplinariamente; Ahora bien, el panorama no es muy alentador cuando se sabe que la inversión en investigación tanto a nivel gubernamental como en las instituciones no es representativa; asimismo, los datos de la Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (RICYT) muestran que para el año 2008 Colombia tenía un total de apenas cuatrocientas nueve patentes, en comparación con otros países como Argentina con 1 214 patentes, Brasil con 2 778 y México con 10 440, todas desarrolladas en la misma época. Tal y como están las cosas, es imperativo buscar el fortalecimiento de la promoción de la investigación dentro del ámbito universitario conectada estrechamente con el sector productivo, que si bien es cierto, se ha encaminado la posibilidad del desarrollo de la CTI en Colombia, estamos lejos de ser competitivos frente a Brasil o México sin hablar de otros países como España, que en 2008 acumulaba 20 907 patentes.

Las políticas que se presentan son un buen comienzo en el camino de la generación de la cultura científica, pero el camino lo tenemos que recorrer todos, no sólo los esfuerzos deben quedar escritos en los planteamientos legales, se deben asumir dentro de los ámbitos específicos para que el esfuerzo común haga nicho dentro de nuestra sociedad. Razón por la cual, y viendo el panorama político del país, el diseño es una profesión necesaria, es una fuerza que surge para hacerse partícipe en el desarrollo competitivo del país, para hacer país, ¿en quién más puede recaer la responsabilidad del desarrollo de nuevos productos que generen valor a las materias primas, si no es a los diseñadores?.Esto nos abre una puerta dentro del mercado laboral y también hacia la reflexión acerca de lo que se está haciendo en materia de investigación del diseño y hacia el diseño.

De otra parte y con el ánimo de hacer la investigación más humana, más concreta, más cercana a las personas que se deben beneficiar de ella, también nos vemos en la obligación de establecer mecanismos de divulgación que nos pongan en el escenario de la producción intelectual del país y del mundo con el fin de ser competitivos internacionalmente. La divulgación del conocimiento científico-tecnológico, hoy en día, es un factor imprescindible que se debe tener en cuenta en todo proyecto de investigación y desarrollo, esto permite hacer partícipe a la sociedad en general de los resultados de investigación, que antes sólo eran fuero de los investigadores; las dinámicas sociales han cambiado, y se requiere que las comunidades no versadas también se enteren de los desarrollos, porque se necesita incentivar a la juventud a que entre en esta carrera que dejó de ser atractiva por la dificultad presupuestal para esta labor.

Que el conocimiento llegue al mundo externo es lo que se llama divulgación técnico-científica y transferencia de los resultados de investigación, que no solamente están relacionadas con las publicaciones que se puedan hacer en revistas especializadas, o ahora en artículos de periódico, sino también están enfocadas hacia el desarrollo de eventos y experiencias de conocimiento en diferentes ámbitos y para diferentes públicos con intereses particulares, que van desde la sociedad en general con la necesidad de obtener información del nuevo producto que salió al mercado y su impacto en el contexto, hasta la empresa que ha invertido en una investigación y requiere que se implemente los desarrollos dentro de la misma, a partir de capacitación a sus empleados, generación de estrategias, evaluación de productos, etc.

Lo anterior abre una nueva puerta para el desarrollo profesional del diseñador, ¿quién más que él, para desarrollar comunicación de ciencia y tecnología para la sociedad en general? Estos son los aportes al desarrollo de la cultura científica desde el quehacer creador del diseño, el cual debería estar enmarcado dentro del patrimonio cultural y científico del país.

Esto demuestra que hay que organizar primero la casa, es decir, para aportar en la generación de la cultura científica y tecnológica en el país hay que empezar por promoverla en la universidad, allí está el espacio pero hay que propiciar los mecanismos y estimular nuestra participación para que la actividad investigativa se posicione en el contexto laboral y productivo. Es posible llegar a los grupos no especializados, con el fin de involucrar a la sociedad impulsando la cultura de la investigación en ciencia y tecnología e innovación fuera de los ámbitos exclusivamente académicos que haría viable extender lazos de cooperación a muchos niveles con los sectores público y privado para el fomento en I+D y llevar a cabo exitosamente la inclusión de nuestra producción investigativa por fuera de la universidad.

 
Carmen Lucía Vargas Mayo D.I.
Nadya Cielo Neme Neiva D.I.
Docentes de la Facultad de Diseño, Imagen y Comunicación
Universidad El Bosque

Última modificación: 15-06-2011 | Copyright Universidad El Bosque  | Licencia CC by-nc-sa